Es Marta, si, es Ella, un recuerdo de hace sesenta años, pocos más, pocos menos. Botas de caucho, "Las pantaneras". Viste una falda larga, larga como su trenza. Lindo rostro, trigueño. Fugaz saludo en la inmensidad del bosque; sonrisa fresca y jovial a pesar del trajín. Largo camino andado y por andar. Como alfombra roja el tapete de hojarasca guia su firme y musical paso. Amigable recuerdo, saludo sincero, apretón de mano. Inteligencia, belleza y espiritualidad hechos mujer. (2016)
martes, 22 de julio de 2025
lunes, 21 de julio de 2025
Un festivo
Se habló de todo: naranjas, mangos, aguacates, cafetos: los que se recuperaron y los que no. Almuerzo. Anfitrión que no llega. Distancia corta o larga, corta para unos, larga para otros. Una cara larga, las otras juguetonas. Moto, carro, parqueo, lluvia, calma. campo no, ciudad si..., y nos espera hora y media de camino. (Julio de 2016)
Morirse
Juego juvenil; de adultos, cervezas; compartir de mucho, mas no de todo; media naranja de otra media; retoño, patrimonio heredado y patrimonio construido, barrio y barriada, con él y sin él. (Julio de 2016)
domingo, 1 de noviembre de 2020
TOLLE, LEGE 6
Cartas dispersas es, o era
una columna del periódico El Colombiano,
de la ciudad de Medellín, escrita por el profesor José Guillermo Ánjel R. La carta “A Proust” la leí
por primera vez el 29 de septiembre de 2002. Dice así:
A
Proust
Apreciado y educado Marcel.
También leído y degustado, porque sus libros no sólo son para saber una
historia sino para sentir lo que esa historia dice. Como una taza de té que se
toma con ambas manos, sintiendo el calor
y el paisaje, así hay que leerlo a usted. Por esto, pensando en lo que es
delicado y fino, suave y propicio a la sensibilidad y al asombro. En otras
palabras, el derecho a tener sentimientos y a ejercer la sentimentalidad, no en
términos de aburrimiento, como tantos poetas de bar, sino de vivencia frene a
los demás y lo que no rodea.
El romanticismo fue la
respuesta sentimental al mundo de la razón. Y si bien la Ilustración (desde
Descartes a Kant) nos hizo propicios a la inteligencia fría y analítica, los
románticos le dieron a esa racionalidad el encanto de la poesía de un Byron, de
un Flaubert, de un Kavafis, de un
Pessoa, porque sin una educación sentimental es imposible que la razón tenga sabiduría. La
racionalidad, con sus máquinas y sus balances precisos, con sus formulaciones invariables
y resultados esperados, hace del hombre un robot que obedece sin cuestionarse. La sentimentalidad, el
sentir lo que sucede con la razón, lleva a hacerse preguntas. Y en la pregunta,
a obtener respuestas para vivir y darle sentido
a la vida. Pero la sentimentalidad, en nuestros días, se ha perdido, Marcel.
Hölderlin, el gran romántico
alemán, reclamó la necesidad de sentir al otro, (mirarlo, tocarlo, reír y
llorar con él) para convertirlo en un ser de nuestra propia especie. Pero ese
reclamo, que Ernesto Sábato reivindica como una forma de Resistencia a la falta
de sentimientos, llega a oídos sordos. Pocos son los que se emocionan, los que se solidarizan, los que sueñan. Hoy,
Marcel, asistimos a una masa fría que vive entre cálculos y sigue programaciones,
que ve al otro desde la producción y el consumo y que confunde un llanto
emocionado con una risa, como una forma de actuación o como parte de un chiste.
Marcel Proust, perdido el sentimiento, perdido el sentido de vivir.
Ángel R. José Guillermo. En:
Periódico El Colombiano. Cartas dispersas. A Proust. Septiembre 29 de 2002. Pág. 5ª.
lunes, 26 de octubre de 2020
TOLLE, LEGE 5. La Ética
Ésta es una de las tantas
columnas que ha escrito el profesor José Guillermo Ángel Rendón en el periódico
El Colombiano y en ésta invita a pensar lo que es La Ética.
A Peter Singer
Leído y debatido Peter, la
ética no es un asunto teórico sino práctico.
Y antes que un acto y no de
un uomo qualunque, vencido y sin vitalidad, que buscaría sublimar sus
necesidades en una fantasía, sino de un hombre egregio, con energía y dispuesto
a mejorar con cada actividad que acomete, no porque el corazón se lo diga sino
porque entiende el mundo. En cuestiones éticas no hay iluminaciones sino
acciones. La ética, entonces, es lo que une positivamente lo que soy con
aquello que me rodea o sea que es la conexión que existe entre el mundo y yo y
ese mundo será tan bueno o malo como yo
sea. Y en esto creo que coincidimos: somos cielo o el infierno, el abismo o la cima. Y así
no somos el azar sino nuestra propia construcción.
La ética, estimado Peter, la
podemos entender desde el ethos, comportamiento, o la moral, costumbre buena
donde no genero dolor en lo otro (animales, vegetales, mundo) y en el otro, ese
que es de mi propia especie. Así que no es un discurso sino una manera de sentirme
vivo y consciente de la pluralidad y la diferencia. Así, no hay ética entre iguales
sino entre diferentes y el espacio ético no es el que vivo sino el que comparto
con otro distinto a mí, buscando aprender de él y encontrándome en él. Como
dice usted en su libro Una vida ética,
que es un antología de sus mejores textos, si estoy en el otro comienzo a ser
ético.
Hoy sabemos, después de
muchos siglos de cometer errores, que la
realidad se construye mínimo entre dos (así ninguno fabula) y que no hay
un hombre completo sino hombres que se
complementan y crean la unidad. Y como dice usted, Peter Singer, hay que dar la
cara desnudándonos y no escondiéndonos, hablando de lo que hacemos y no de lo
sabemos. Hay gente que sabe mucho y de nada le sirve saber porque eso que sabe
no lo hace humano. Hay mucho saber y poca inteligencia, porque de nada vale
tener conocimientos si no nos sirven para vivir mejor. Y algo más triste: el
conocimiento propio es vano si no mejora a los otros y se amplía en ellos.
José Guillermo Ángel R.
Doctor en
filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. Fue director de la Facultad
de Comunicación Social de la misma universidad. Profesor universitario.
Escritor y columnista del periódico El Colombiano. Autor de numerosos libros e incontables artículos.
sábado, 24 de octubre de 2020
TOLLE, LEGE 4. Recordando a Robles
TOLLE, LEGE 4
El texto que hoy les comparto en esta entrega cuatro de
Toma y Lee lo transcribí de un recorte de prensa en el que no encontré ninguna referencia
bibliográfica y que llegó a mis manos por medio de un octogenario vecino.
RECORDANDO A ROBLES
Cuando el Dr. Robles entró al
recinto, el Dr. Ospina musitó desde su curul las siguientes palabras:
—Se ha oscurecido el recinto del
Senado.
El Señor Robles:
—Con mi entrada aquí, se ha
oscurecido el recinto del Senado pero ha resplandecido la República. ¡Negro sí!,
pero aún blanquean en Cartagena los huesos de mis antepasados, que murieron por
dar la libertad a tanto blanco.
El señor Ospina:
—El parlamento se avergüenza de
tener hijos de esclavo entre sus miembros.
El señor Robles:
— ¡Hijo de esclavos…Sí!
Soy hijo de esclavos… Mis padres tenían la sombra en la epidermis, pero luz en
el alma! Es mi herencia: Sombra y luz, ¡Hijo de esclavos… Si! Pero este hijo de
esclavos ha venido a la Asamblea en hombros del pueblo, a través de los jarales
formados con las bayonetas pretorianas. Y el villano que me insulta ¿Querrá
decir de dónde vino?
Dislocando sus vértebras de noble,
arrastrándose como faldero a los pies de un ministro estólido, dando brillo con sus besos serviles a los
zapatos de los poderosos.
Sí. ¡Mis padres eran
esclavos! Pero sus manos fueron ennegrecidas por la naturaleza, y no por el
crimen. ¿Podrá decir lo mismo de sus abolengos mi honorable ofensor? Olvida por
ventura que las manos de su padre se mancharon con la muerte de una esclava
joven y bella que no quiso recoger el pañuelo de aquel Sultán, que no quiso
acceder a los deseos de aquel señor de horca y cuchillo, que anhela restablecer
la jornada feudal? ¿Olvida mi honorable
ofensor que su padre, descendiente de cincuenta condes y cien marqueses, hubo
de apelar a la fuga para no balancearse en la punta de una cuerda?...
El Senador Ospina:
Con voz temblorosa:
mentira… Mi padre no asesinó a esa esclava… Lo calumniaron… La muerte de esa
mujer no la presenció nadie.
Mentira… Lo
calumniaron…
El Senador Robles,
grito:
— ¿Calumniaron…? Yo que soy descendiente de siervos, juro por
la memoria de mis padres que el vuestro, vástago de cincuenta marqueses, manchó
con la sangre de una esclava los rancios pergaminos que heredó de sus mayores…
Juro por la memoria
de mis padres que yo, casi en la cuna, presencié la muerte de esa esclava… Juro
por la memora de mis padres que esa esclava… era mi madre…
TOLLE, LEGE 3. Doctor, doctorísimo
Doctor,
doctorísimo,
¿Por
qué somos tan serviles los colombianos?
Una persona servil es
aquella que cuando tiene el poder humilla y menosprecia al que no tiene poder. Y
cuando no lo tiene se deja utilizar, menospreciar y humillar. Otra cosa es una
persona servicial, dispuesta a servir a los demás; es decir a colaborar,
facilitar, guiar y hacer reflexionar al otro.
La persona servil es
envidiosa, manipuladora, padece complejos de superioridad (que en realidad son
complejos de inferioridad), es falto de espíritu. Una persona servicial
disfruta su trabajo, ofrece sus capacidades naturales abiertamente para
resolver un problema, escucha atenta y sinceramente, hace un poco más de lo
estipulado en os reglamentos o manuales de funciones y lo disfruta.
Para una persona servil “el
que manda manda así mande mal”. Una persona servicial busca la calidad. Al
satisfacer a otros se satisface a sí mismo.
De acuerdo al difunto y ex
ministro Gilberto Echeverri (hombre de gran valía), los extranjeros se burlaban
de nosotros los colombianos por darle título universitario a quien no lo tenía.
Le decimos Doctor (y ya lo extendieron a doctorísimo) a quien difícilmente
tiene bachillerato. Requisitos: tener un carguito público o vestir más o menos
bien o tener un puesto de mando. Lo que
es peor, algunos se enojan porque no les dicen Doctor.
Don Gilberto, líder natural,
contó esta anécdota con el fin de bajarle los humos a algunos concejales que
asistieron hace algunos años a una conferencia sobre la misión y visión de
Antioquia en el SENA de Apartadó:
En Bogotá, hace muchos años,
un embolador estaba lustrando los zapatos de un Concejal y como reflejo le dijo
¿Doctor, cómo van las sesiones del concejo? Ustedes tienen que tomar decisiones
muy importantes para el país, Doctor. Algo le respondió el concejal al
embolador, encantado con el calificativo de Doctor. Y a la hora de pagar le dio
una significativa propina al señor del betún. Con la malicia indígena del común
de nuestra gente, el embolador, cada vez que veía una personal bien vestida o
con pinta de político, le decía ¿doctor lo lustro? Otros lo imitaron y así se
regó el nuevo título de Doctor para cualquiera que tuviera saco y corbata y
diera propina.
Doctor es un título
académico que recibe quien, después de hacer una carrera profesional y terminar
una maestría, hace un doctorado en algún área del conocimiento. Son entre 11 y
12 años de estudios universitarios. Por lo general, están en las universidades produciendo nuevo conocimiento
que se espera le sirva a la humanidad para humanizarse.
Utilizar la palabra Doctor arbitrariamente
se ha constituido en un vicio cultural y mental que afecta las relaciones de
mando entre las partes. Hay melosería, manipulación,
abuso de poder y de alguna manera menosprecio por el otro. Como suena de bien y
transparente la palabra don o doña. O la
profesión de quien la tiene: arquitecto,
ingeniero, abogado, licenciado, etc. También suena muy bien el cargo del otro:
alcalde, coordinador, gerente, profesor, etc.
¿Será que algún día se
dejarán de burlar de nosotros los extranjeros? ¿Cuándo vamos a aprender a construir
relaciones de mando más horizontales?
Óscar Darío Ruiz Henao
El texto fue publicado en la sección: Columnista invitado de El Heraldo de Urabá
lunes, 5 de octubre de 2020
La de enseguida
Se casó por lastima y lastimera vivió; rosarios, oraciones, misas, parecen que de nada valen; de día y de noche quejas y dolores, sus hombres como zombies entran y salen; comen y viven; hablan y adulan, creen que les creen. Sus oyentes sólo oyen.
martes, 15 de septiembre de 2020
TOLLE, LEGE 2. Cultivando tres cosas
Se ennoblece tu vida
Cultivando tres cosas:
La bondad, la sabiduría y la amistad
Buscando tres cosas:
La verdad, la filosofía y la comprensión
Amando tres cosas:
La caballerosidad, el valor y el servicio
Gobernando tres cosas :
El carácter , el lenguaje y la conducta
Apreciando tres cosas :
La cordialidad, la alegría y la decencia
Defendiendo tres cosas:
El honor , los amigos y los débiles
Admirando tres cosas:
El talento, la dignidad y la gracia
Excluyendo tres cosas:
La ignorancia, la ofensa y la envidia
Combatiendo tres cosas :
La mentira , el ocio y la calumnia
Conservando tres cosas :
La salud, el prestigio y el buen humor
Se ennoblece tu vida
Cultivando tres cosas :
La bondad, la sabiduría y la amistad
Buscando tres cosas :
La verdad, la filosofía y la comprensión
Amando tres cosas :
La caballerosidad, el valor y el servicio
Gobernando tres cosas :
El carácter , el lenguaje y la conducta
Apreciando tres cosas :
La cordialidad, la alegría y la decencia
Defendiendo tres cosas:
El honor , los amigos y los débiles
Admirando tres cosas:
El talento, la dignidad y la gracia
Excluyendo tres cosas:
La ignorancia, la ofensa y la envidia
Combatiendo tres cosas :
La mentira , el ocio y la calumnia
Conservando tres cosas :
La salud, el prestigio y el buen humor.
https://www.facebook.com/agrupaciontalitakumi/posts/1601394870158018/. 12/09/2020
sábado, 12 de septiembre de 2020
TOLLE, LEGE 1. El principio del fin
El principio del fin
"Todo tiene su final", como dice el disco aquel, y hay de finales a finales: los que se anhelan y los que nadie quiere que se den; los finales lentos y pausados, y los que se dan de un momento a otro, sin que nadie lo desee y menos aún, lo espere, como pasa con el final de la vida. "Nadie se quiere morir, pero todos quieren ir al cielo" le escuche decir a alguien cuando pasaba por su lado; lo mismo pasa con los imperios, sus amos y señores creen que nunca llegaran a su final Y es precisamente el imperio americano el que creyéndose imperecedero inicia su final un once de septiembre de 2001. Si bien el mal no se le desea a nadie, lo ocurrido a las Torres Gemelas es un parte de tranquilidad para muchos pueblos que de una u otra forma han sido víctimas de quien, aún, no falta quien, siga llamando el sueño americano.
Ese parte de tranquilidad lo motiva la lectura de la carta que le envía Gabriel García Márquez a Bush, presidente de Estados Unidos cuando ocurrió el derrumbamiento de las torres, la misma que podrá leer a continuación. Juzgue, respetado lector, por usted mismo.
Gabriel García Márquez: Carta a Bush
Gabriel García Márquez
Artículo de Gabriel García Márquez sobre el 11 de septiembre ¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo? ¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock? En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80. 000 hombres mujeres y niños. Otros 250. 000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión. ¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de setiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana. Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista. ¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada. Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre el horror estuvo lejos. Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años? En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío. Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500. 000 los muertos. Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto... ¿Cuánta gente desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable? En todos esos lugares los proyectiles habían sido fabricados en factorías de tu país, y eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu Departamento de Estado, y sólo para que tu pudieras seguir gozando de la forma de vida americana. Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo. Curiosamente, tus gobernantes lanzan los jinetes del Apocalipsis en nombre de la libertad y de la democracia. Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo (en este planeta donde cada día mueren 24. 000 pobladores por hambre o enfermedades curables), Estados Unidos no representa la libertad, sino un enemigo lejano y terrible que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. Siempre han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven allá es una dolorosa realidad cercana, una guerra donde los edificios se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una muerte horrible. Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles, mujeres, ancianos, niños efectos colaterales. ¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta aunque sea por un sólo día? ¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son secretarias, operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca? ¿Cómo se siente el miedo? ¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra finalmente el 11 de septiembre llegó a tu casa? Gabriel García Márquez |
http://www.labournet.net/other/0302/marquezs.html
Septiembre 15 de 2020
martes, 11 de agosto de 2020
Las cruces
Ahí están las
cruces, sólo hay siete, eran más; como quince o veinte, no recuerdo, hay restos
de algunas. Conocí los muertos, no todos. Alguna pudo haber sido mi cruz, y si
así fuera, quien sabe quién, viéndolas, diría lo mismo y no sabría cual es mi
cruz, si es que me conoció, si está, si no está, o si hay restos de ella, así como no sé de quién son éstas que quedan.
En el otro recodo
también hay cruces, y más allá hay más recodos con más cruces, son muchas. Todo
comenzó hace muchos años; cuarenta, cincuenta, sesenta, no sé; no habían muchas
cosas, las ciudades eran pequeñas, con edificios pequeños, vehículos pequeños;
no había cultura metro porque metro no había. Hoy hay muchos lugares sin cruces
que deberían tenerla. En tantos años nada ha cambiado, sólo lo de las cruces.
Unos dicen que son los otros; los otros dicen que son los unos, no se sabe, o
mejor si se sabe, son los unos y los otros.
Un abuelo
El Abuelo
Cuando
me muera no será del todo, no faltara quien me recuerde
Decía el que no conoció nietos. Aunque de recio
carácter, lo que a la postre le granjeo el respeto de muchos, también dejo
odios y rabias. Siempre tenía historia que contar como padre, compañero y amigo,
historias y recuerdos; unos buenos otros
no tanto, eso depende de quién los oiga.
Alto,
corpulento, campesino de origen y recuero de oficio.
Estos
caminos si que me los conozco, decía hablándome de sus arrierías; los conozco como la palma de
mi mano, en ellos viví de mulas y con mulas, aguantando hambres, soles y lluvias;
noches oscuras y de luna; calmando sedes con lo que me ofrecieran.
Mirando a
los lejos buscaba recuerdos:
Un día le
pedí más agua de maíz a la señora mientras botaba la rata muerta que estaba en
el fondo del tazón en el que acababa de beber; el camino era largo y no encontraría en muchas
horas con que calmar otra sed.
La vida es de luchas y no poquitas, también de
persecuciones, ―no paraba de hablar―. Obligado deje las recuas corriéndole a la
muerte que esta vez estaba pintada no de
negro, pero sí de azul y de rojo; si bien simpatizaba con los rojos, en uno
de esos caminos me preguntaron si era liberal o conservador; no sabía que
contestar, pues no sabía que eran ellos, me sigo preguntando qué pasó que no me
mataron, sí le quitaron la vida a otros;
habían cruces en el lugar, las vi días
después, eran muchas, como quince o veinte.
Por eso estoy en la ciudad, no me mataron las
balas, pero fueron las máquinas las que si acabaron con mi vida. Fueron veinte
años con ropa grasienta, encerrado;
entraba oscuro, en la madrugada; salía oscuro en la noche; en muchos días no sentía el sol.
Domingo
DOMINGO
Son las tres de la madrugada. Como siempre, el reloj interrumpe el
apacible sueño de quien, quiéralo o no, se tiene que levantar. Estirando su
mano detiene el monótono ruido de su reloj despertador para no
incomodar a quien por tantos años ha sido su mejor compañía. Somnoliento se
dirige al baño, y con el placer que se siente al hacer algo con ganas desocupa
su vejiga. Escuchando el vaciar del sanitario a esas horas de la madrugada y
menos aperezado se enjuaga la boca en el frío y escondido lavadero.
Se detiene al pasar por la cocina, indeciso, y pensando mil cosas dice:
“me acuesto, no me acuesto, adelanto trabajo para la semana, hago tinto o
continuo con la tercera lectura de “Cien años de soledad”, en fin, cinco cosas,
no mil. Después de un segundo decide encaminarse al lugar que para él ha sido
el sitio más acogedor de su casa: el cuarto de estudio: Libros, música, obras
de arte, figuras geométricas, y lo
mejor, dos enfilados ejércitos esperando el decreciente conteo de segundos que
declare el término de una batalla más. Con solo ver las huestes frente a frente
se olvida de todo: cama, trabajo por adelantar, lectura; y recordando a
Kasparov, Karpov, Tal y al genial Capablanca; a Mauro, J.J. al de la plazuela,
al colega con quien se ha enfrentado en la ajedrecil lucha, se sienta a
recordar movimientos de ataque y de defensa: d4-d5, c4-Cf6…, es fascinante.
Pasa el tiempo, las horas son como segundos. El reloj marca las cinco.
El domingo no es cualquier domingo, desde su partida, hace más de un
mes, se hacen los preparativos para el
primer encuentro con el hijo que quiere ser cura, pero que para lograrlo, dice,
hay que aspirar a Papa. Con su partida, los segundos son como horas y los días
como meses. La ausencia no es un juego de ajedrez.
Con el alba empieza el ajetreo.
En un fogón el almuerzo, en el otro el desayuno.
− Traiga el morral
− No se nos puede olvidar esto,
nos falta lo otro.
− Ya son las siete
− Se nos hizo tarde.
− ¡Vaya báñese!
− Recuerde empacar el libro.
− Encierre a Pegaso.
− …
Por fin se cierran las puertas y, taxi, taxi… Por favor no lleva a. . .
Cuentos. Compilación.
- La Venganza. Manuel Mejía Vallejo.
- Duelo a cuarto cerrado. Manuel Mejía Vallejo
“— ¿Quiénes?
—Ellos. Juraron darse cuchillo agarrados a un pañuelo.
En un principio fueron amigos extremos. Sólo ellos podían llegar a ser enemigos hasta la obsesión, unidos en la vida y en muerte por ese rencor que les llenaba las horas.”
Velásquez, M. E. (2007). Antología comentada del cuento antioqueño. Universidad de Antioquia. Pág. 147
- Luvina. Juan Rulfo
"Ellos me oyeron, sin parpadear, mirándome desde el fondo de sus ojos, de
los que sólo se asomaba una lucecita allá muy adentro.
-¿"Dices que el gobierno nos ayudará, profesor?
¿Tú no conoces al gobierno?
"Les dije que sí.
-"También nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no sabemos
nada es de la madre de gobierno..."
- Talpa. Juan Rulfo. https://ciudadseva.com/texto/talpa/
- Bola de Sebo. Guy de Maupassant. https://www.textos.info/guy-de-maupassant/bola-de-sebo/descargar-pdf
- El barril del amontillado. Edgar Alan Poe. https://ciudadseva.com/texto/el-tonel-de-amontillado/
- A la deriva. Horacio Quiroga. https://ciudadseva.com/texto/a-la-deriva/
- Monologo de Isabel viendo llover en Maconco. Gabriel García Máquez. https://www.literatura.us/garciamarquez/isabel.html
- Muerte en la calle. José Felix Fuenmayor. http://manglar.uninorte.edu.co/bitstream/handle/10584/5772/9789587416800%20eLa%20muerte%20en%20la%20calle.pdf?sequence=3&isAllowed=y
- Con sabor a fierro. Mario Escobar Velásquez .
- Cuanta tierra necesita un hombre. León Tolstoy. https://ciudadseva.com/texto/cuanta-tierra-necesita-un-hombre/
- Tiempo de sequía. Manuel Mejía Vallejo. https://desorbita.wordpress.com/2017/10/21/tiempo-de-sequia/
- Los funerales de la mamá grande. Gabriel García Márquez. https://www.literatura.us/garciamarquez/mamag.html
- Corazón delator. Edgar Alan Poe. https://ciudadseva.com/texto/el-corazon-delator/
miércoles, 24 de junio de 2020
Ese cuento llamado ajedrez
viernes, 21 de octubre de 2011
¿Qué es el cuento?
En todos los países hay fiestas nacionales o de la República
"Fiesta de la República. He paseado por las calles. Los cohetes y banderas me divirtieron como a un niño. Sin embargo, me parece una tontería ponerse contento un dia determinado por decreto del gobierno. El pueblo es un rebaño de imbéciles, a veces tonto y paciente, y otras, feroz y rebelde. Se le dice: "Diviertete". Y se divierte. Se le dice: "Ve a combatir con tu vecino". Y va a combatir. Se le dice: "Vota por el emperador". Y vota por el emperador. Después; "Vota por la República". Y vota por la República.
Cuento completo
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/maupassa/horla.htm
